lunes, 7 de noviembre de 2016

De cristal

Había una vez una princesa muy bonita y amable que de pronto no era tan bonita ni tan amable…
Lo que si es cierto es que con el pasar de los años y con el deterioro de los valores en la sociedad ella trataba, a veces de forma desesperada, de encajar, pero todas las noches soñaba con cuentos de hadas y buscaba en la vida real a su príncipe azul, y siempre que parecía que lo había encontrado la máscara se desgastaba y el príncipe se convertía en el astuto y grotesco lobo feroz.
La princesa harta de su inocencia y después de varias heridas se dio cuenta que seguir buscando seria inútil y que en lugar de esperar el príncipe azul tan perfecto debía bajar sus expectativas, así que se decidió por un príncipe educado, sincero, gracioso y bueno definitivamente dejo de lado el hecho de que tal príncipe fuera agraciado porque descubrió que si el personaje llegaba a tener esa característica no buscaba una princesa más bien, buscaba un príncipe.

Sin embargo una parte de ella se aferraba al cuento de hadas, que no podía más que ser un cuento de cristal, que era frágil de romper, con una mirada, un gesto, un reproche  o incluso una palabra lo tiraba, destruyendo así los esfuerzos de la princesa quien termino por rendirse de la idea del príncipe y empezó a buscar su felicidad con o sin compañía, deshecho su cuento de cristal para convertirlo en los cimientos de un castillo donde ella solamente reinaría y decidió que no tenía por qué ser como las otras princesas, pero no por eso dejaría de ser una.

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