jueves, 1 de octubre de 2015

Después de poco...

Después de la  desesperación y las  ganas de tirar la  toalla te das cuenta  que los pequeños  sacrificios te darán pequeñas  pero significativas recompensas.

Empiezas con mas  nervios que ganas, sin saber si algo de lo que estas haciendo esta bien,  y después de la primera llamada de atención resuelves que eres un fracaso y que teóricamente has  sabido desperdiciar sabiamente tres años de tu vida haciendo horas banca. Despiertas cada día con la  conciencia  intranquila por  no saber exactamente el ritmo que esta llevando la ultima parte del camino y que mas bien pareciera ser  la  primera.

Después de lágrimas, desvelos  y hasta el abandono de la comida, una sola palabra, una  observacion, hasta una sonrisa, te hacen saber  que estas haciendo las cosas  bien  que en algo avanzaste, que todo aquello que estas dejando de lado por algún tiempo esta  siendo útil, esta valiendo la  pena todo aquello que  hacemos.

Estaba insegura de todo esto,  llego un momento en que me desespero no cumplir con las expectativas mínimas  necesarias  para  cumplir con el trabajo, pero resulta que no estoy tan mal,  hoy puedo decir y hasta presumir que  mis  clases  fueron buenas, aprendieron los alumnos,  o por lo menos  eso vi,  me  observaron sin observarme,  recibí   palabras  de aliento y salí de mi escuela de servicio social con la  frente en alto y unas ganas  de llorar inmensas,  pero  ya  no eran de deseperación, eran de felicidad y esas  lágrimas  saben a gloria por que te das cuenta  que todo lo que has trabajado ha valido la  pena.

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