Empiezas con mas nervios que ganas, sin saber si algo de lo que estas haciendo esta bien, y después de la primera llamada de atención resuelves que eres un fracaso y que teóricamente has sabido desperdiciar sabiamente tres años de tu vida haciendo horas banca. Despiertas cada día con la conciencia intranquila por no saber exactamente el ritmo que esta llevando la ultima parte del camino y que mas bien pareciera ser la primera.

Después de lágrimas, desvelos y hasta el abandono de la comida, una sola palabra, una observacion, hasta una sonrisa, te hacen saber que estas haciendo las cosas bien que en algo avanzaste, que todo aquello que estas dejando de lado por algún tiempo esta siendo útil, esta valiendo la pena todo aquello que hacemos.
Estaba insegura de todo esto, llego un momento en que me desespero no cumplir con las expectativas mínimas necesarias para cumplir con el trabajo, pero resulta que no estoy tan mal, hoy puedo decir y hasta presumir que mis clases fueron buenas, aprendieron los alumnos, o por lo menos eso vi, me observaron sin observarme, recibí palabras de aliento y salí de mi escuela de servicio social con la frente en alto y unas ganas de llorar inmensas, pero ya no eran de deseperación, eran de felicidad y esas lágrimas saben a gloria por que te das cuenta que todo lo que has trabajado ha valido la pena.
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