jueves, 22 de octubre de 2015

Quiero llorar

Quiero llorar y no es por mí, no es por ti, y la verdad es que  no estoy segura de porque sea.
Sé  que  hoy el día fue regular,  no fue excelente, pero tampoco  fue pésimo, aunque no sucedió la gran cosa.
No estoy segura de nada,  no sé muy bien  cómo explicar estas ganas  gigantes de llorar porque este coraje de que  ni una sola lagrima pueda salir es  increíblemente gigante.
Salí de la escuela y camine con unos amigos, todo estaba bien, reíamos de la más absurda tontería, después fui a comer  con él, estaba esperándome y platicamos  un rato,  no recuerdo exactamente que dije pero vi en su rostro algo de molestia,  sinceramente me encontré en estado apático, así que  no quise discutir  ni nada,  me fui a recostar un poco y me abrazo, hablamos de muchas cosas,  dijimos muchas verdades el uno al otro, discutimos algunas situaciones externas a nosotros y no sé en qué momento perdí la atención  a sus  palabras, pero el caso es que  ya no lo escuchaba  a él, ya estaba  divagando en mi mente  con una sola  idea, una  idea  que  me atormento por  unos  minutos, “si hubiera andado con ella,  quizá  no sería yo quien esté aquí en este momento, ¿qué  tal si  la prefiere ?, ¿por qué  la  menciono?”

Luego de dar  vueltas  y vueltas a esos pensamientos que no sé de donde salieron,  me puse a  llorar, o cuando menos  lo intente,  no sabía si me había escuchado o quizá en una  mágica acción metafísica había  podido leer mi mente,  pero  me abrazo, me abrazo  fuerte y por un momento  lloré en silencio por la incertidumbre ,por el temor de perderlo, me besó,  y las  palabras que salieron de su boca  unos segundo después regresaron el latir a mi corazón, “te amo”-dijo casi susurrándome al oído- me sentí tranquila, relajada,  algo en mi se incendio, era  mi corazón que  metafóricamente  volvía a latir, volvía a tener ese  bonito ritmo que me regreso el alma.

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