miércoles, 25 de noviembre de 2015

El enamorado

Este es  un chico de un gran corazón, inteligente y noble, tanto que  no se da cuenta de la maldad de las  personas, es  un ser humano con unos  ojos hermosos y no por que  los  tenga de color, más bien por que como dijo el Quijote de la Mancha la belleza esta en los ojos con que se mira, es por ello que  muchas veces lo han lastimado.
Recuerdo que lo conocí y me  pareció descubrir al típico Don Juan, aquel chico que saluda a todas las  que  pasan a su lado con el pretexto de ser  amigable, recuerdo haber sido hostil cuando me saludo.
-Hola guapa- me dijo con una sonrisa picara
-Hola ¿te conozco?- y seguí mi camino, recuerdo haber hecho una  señal de desaire con mi mano izquierda.
La escena se repitió por al menos dos semanas, de lunes a viernes por el pasillo, ahí estaba, el saludando y tratándolo peor que peste.
Un día, cuando me preparaba  a repetir la escena cotidiana, lo vi absorto en su mundo, rodeado de sus  amigos , pero  tenía soledad en su rostro, recuerdo que lo vi sentado en la  banca y me quede estúpidamente  frente a él, sus amigos  se fueron y fue  como si él nunca  hubiese estado cerca de ellos pues  no lo llamaron, un impulso me llevo a sentarme  junto a él.
-¿Estás bien?- dije tratando de ser  amable
-No creo que te interese realmente, solo preguntas por morbo y por no dejar-su rostro era de enojo, más  que de tristeza
Mmm- dije haciendo una  mueca mientras pensaba en lo que  le iba a contestar, yo trate de ser amable  y él me  contesta de ese modo ¿Qué le sucede?, pero pensé demasiado tiempo, pues  sus lagrimas estaban por asomarse.
-¿Qué, acaso hoy no me veo guapa?- dije  con una sonrisa fingida
Tu siempre eres guapa, sin necesidad que  te lo diga, solo que  hoy no puedo verte  igual-Sonrió y me  extendió su mano, no entendí pero igual le di la  mía, me  dio una vuelta e hizo el clásico chifladito (fiu fiu)
-¿Ya desayunaste?- pregunte completamente avergonzada
-No, es que no me gusta desayunar solo
-Pues a mí tampoco-mentí- así que vamos a desayunar y no es sugerencia
Esa fue  la primera vez que realmente  me di la  oportunidad  de hablar con él, de conocerlo y entender que  había  una  chica responsable de  sus tristeza, pero  sería  hasta  casi un año después que descubrí que esa chica era  yo.
Sé que  por algo pasan las cosas y es porque tú haces que  pasen,  nadie te obliga, yo de mi vida eh podido hacer y deshacer a mí antojo,  y si un antojo tengo no me  lo guardo, pues  no me gusta arrepentirme  y decir: y si hubiera…


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