Quizá debería dejarte ir, que
encuentres a alguien de tu edad, alguien con quien puedas compartir mas cosas, pero no es mi naturaleza, ¿sabes?, soy
lo suficientemente egoísta como par a llevar lo nuestro a las ultimas consecuencias,
hasta que te hartes de mi y decidas que
es suficiente de niñerías o berrinches, pero mientras eso no pasa quiero que
sepas que estaré ahí, estaré presente con más insistencia que
aquel estudiante que desea pasar
el semestre y necesita una décima
salvadora.
Durante noches te eh llorado lo
suficiente como para saber cuánto me
duele tu ausencia, durante días te eh pensado como para entender que ocupas el
90% de mis pensamientos y el otro
diez queda para dividirlo entre mi último año, mis estudiantes, las solicitudes
de mi titulas, mi familia y mis amigo y
personas a las que les tengo un gran cariño, se que darte mucha importancia en mis días y mis
noches puede traer consecuencias no tan buenas, pues tengo la
suerte de soñar despierta, hacer historias
maravillosas y perfectamente felices, pero cuando eso empieza a suceder
en mi mente, me indica que todo acabara,
quizá es
solo un capricho de mi mente, pero curiosamente
ha coincidido.
Cundo pensé que ganaría el concurso de poesía me torcí el tobillo y ni siquiera me pude presentar, cuando pensé que mi
cuento ganaría la beca de la universidad
resulto que ni siquiera a fue finalista o cuando pensé que otra maestra
seria mi asesora termino siendo mi última
elección.
Trato ser optimista pero no es
posible cuando la mente juega
a traicionarte, cuando todo lo que
te sucede parece ser prometedor y el resultado es completamente contrario, no quiero seguir soñando, pero
tampoco quiero regresar a la pesadilla de siempre, no quiero ser yo
quien termine dando más de la
cuenta y termine perdiendo en la
misma proporción, tengo miedo, creo que esa es la verdadera razón.
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