No es la primera vez que pasa, es la segunda ocasión en la que ella se
aparece y de un momento a otro y quizá sin planearlo, hace que la atención
se vuelva hacia ella y no hacia mí, no me cae
mal, tampoco le tengo lástima, simplemente la entiendo.
La entiendo al punto de saber cómo
se siente en este preciso momento,
se que se siente
sin ganas, sin fuerzas, sin un
impulso, sin él, se siente sola e
incomprendida.
Pero, ¿Qué tiene él de especial?,
probablemente nada, sin embargo inspira
esa confianza, da ese abrazo paternal que te absorbe y que sin quiere hace que
te sientas protegida donde sea y muchas veces el mismo se sorprende del
alcance que tiene su personalidad.
El punto no es hablar de él o lo
que hace que casi sin querer sea un “Don Juan”,
ni mucho menos de ella y la situación
en la que esta, aunque ella es quien por segunda ocasión representa un “problema” para mí.
El hoy es más bien confuso incluso para mí, no puedo entender cómo es que ya no
siento celos, o ya no me
importa con quien hable o si no
me habla, me es hasta cierto punto
indiferente, eso no es para nada normal pues
yo soy del tipo de personas que
no permite que su novio ande apoyando moralmente a otra personas,
menos si esa persona es ella, reitero
que no me cae mal ni tengo nada en
contra solo que tomando en cuenta algunas situaciones pasadas es difícil entender
cómo es que no me molesta, considerando lo celosa y posesiva que puedo llegar a ser.
Antes decía que debía confiar en él,
que no podía estar celándolo por todo,
pero de un tiempo hacia acá el
papel cambio y ya no soy yo quien
hace historias en su cabeza, eh llegado al punto de la indiferencia y eso definitivamente no me gusta.
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