miércoles, 1 de junio de 2016

Me gusta el azul… ¿Ya soy niño?

Cuando era niña, en una clase de ciencias naturales en tercer año, la maestra, muy estricta por cierto, indicó al grupo que dibujáramos una flor en nuestro cuaderno, así lo hice al igual que la mayoría de mis compañeros, después dijo que la pintáramos con nuestro color favorito y recuerdo que ella coloco sobre el escritorio una generosa cantidad de colores azules y rosas.
Nos levantábamos del mesabanco en forma ordenada y los niños tomaban el azul y las niñas el rosa, así era hasta que me toco pasar al escritorio y tome un azul, la maestra mostró su molestia y yo no entendía en que me había equivocado, pues ella dijo que tomáramos nuestro color favorito y el mío es el azul.
Sin embargo ella me sujeto fuertemente del brazo y con tono burlón preguntó a mis compañeros ¾¿Cuál es el color favorito de las niñas?¾
¾El rosa¾respondió como si fuera algo escrito, algo forzoso
Fue entonces que el compañero que se formo detrás de mí grito, ¡Ella es un niño, porque le gusta el azul!
Me sentí incomoda y me fui a mi lugar, cuando el llegó a sentarse le clave el lápiz sobre la mano y con lagrimas en los ojos  y bastante enojada le grite que era un soquete (era la única palabrota que conocía), que por su culpa mi trabajo había tenido una menor calificación y el replicó.
¾La culpa la tienes tu por marimacha, a mi no me inventes nada¾lo gritó tan fuerte que todos escucharon y se rieron.
No sé que fue peor, si la decepción por mi baja calificación en un trabajo que sobresalía al de los demás o que pesé a todo la regañada fui yo, mi delito…..no saber cuál era el color favorito que debían escoger las niñas.
Es increíble que la sociedad hoy en día sea tan intransigente al usar etiquetas a su antojo para determinar a una persona por su forma de ser, decir, condición social, gustos musicales o cualquier cosa que lo haga diferente de los demás.
Entiendan que no todo el que lleva una camioneta negra y del año es narco, al contrario, la mayoría de las ocasiones son gente que ah pasado años trabajando, limitándose en muchas cosas para poder tener lo que tiene.
No todas las secretarias tienen amoríos clandestinos con sus jefes, la mayoría de ellas están la mayor parte del tiempo pensando en la familia que están desatendiendo por estar trabajando. No todo el que sale cada fin de semana es porque tiene felicidad en su vida, muchas veces el alcohol es una bonita forma de ocultar lo que duele, lo que lastima, aquellos secretos o traumas que se irán a la muerte y que no permiten que esa persona que toma por gusto sea realmente feliz.
Tampoco salir con alguien mayor a ti te hace más o menos inteligente o maduro, simplemente demuestra tu capacidad de selección y desde mi muy particular punto de vista, nadie tiene derecho a opinar sobre tu relación, buena o mala es tuya, es tu vida y tú decides cómo y con quien vivirla, ya sea hombre o mujer, pues si no te sientes completo o completa con una relación heterosexual no debes seguir en ella.
El mundo es tan variado, que nos permite escoger y ser escogidos, pero en nosotros esta la decisión. Nadie experimenta en cabeza ajena, nadie aprenderá por ti ni librara tus batallas, ese día con la elección del color azul me sentí desubicada, era una niña, pero desde ese momento me aferre a la idea de que mi color favorito era el azul, fue hasta que gane mi primer sueldo y pude comprarme las cosas a mi gusto, que intenté llenar mi closet de colores azul en lugar del rosa, que hoy se me hace lindo pero no es mi favorito.


¿Si no te atreves a probar el chocolate, como sabes que no te gusta?

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